sábado, 14 de julio de 2007

Artista construye enorme mural a punta de pan de molde






Castillo, Rodrigo, Artista construye enorme mural a punta de pan de molde, Diario Las Últimas Noticias, Santiago

sábado, 9 de septiembre de 2006

Creadores del bicentenario




A fines de los 70 y principios de los 80, el Concurso de Arte de la Colocadora Nacional de Valores sacó a la luz a varios de nuestros más grandes artistas (Lotty Rosenfeld, Juan Egenau, Diamela Eltit y Gonzalo Díaz, entre otros) llevando la vanguardia al circuito público.

"Fue muy exitoso y por eso Jaime Bellolio, ex director ejecutivo de Canal 13 y quien integró la directiva de la Colocadora de Valores, me pidió, en 2001, que creara una nueva instancia para los jóvenes chilenos. Así nació el Concurso Artistas Siglo XXI", señala su curadora Luz María Williamson.

Organizado por la Universidad Católica, con el auspicio de Canal 13 y del Banco Santander-Santiago, este año el concurso cumple seis ediciones. El martes 12, a las 19:30 horas, en el Centro de Extensión de la Universidad Católica (Alameda 390), se realizará la ceremonia de premiación (entrada liberada). Las obras ganadoras más una selección del resto que participó, estarán expuestas hasta el viernes 29 de septiembre.

Uno de los "plus" de este concurso es que no se postula, sino que sólo se puede participar vía invitación. Hay dos categorías: A, para artistas con trayectoria y B, para creadores sin trayectoria; ambos con atractivos premios y con un límite de edad de 45 años. Además, las obras están disponibles en internet y el público puede votar por ellas.

No van por la moda

"Es muy interesante lo que está pasando, porque ya en el primer concurso los participantes plantean una revalidación de los géneros tradicionales, entiéndase pintura o gráfica, a través de materiales novedosos",complementa Williamson.

"Reconstruccioniepce" es el nombre de la obra ganadora de Rodrigo Bruna (1971, egresado de la Universidad de Chile). Se trata de una creación en técnica mixta que incluye rebanadas de pan de molde integral. "Acá hay una revalidación de un género tradicional, porque se rescata una bidimensionalidad que es propia de la pintura, pero desde la parodia o la ironía. El espectador se puede espantar al ver tantos panes de molde, pero para los artistas de hoy no es importante la permanencia de la obra, como sí lo fue antes. No están en búsqueda del reconocimiento del público o del mercado, sino de sus pares. Ellos no van por la moda".

El segundo premio de la categoría A recayó en Dominique Serrano (1976, egresada de la Universidad Católica), con "Extraña permanencia". Su obra es "en relieve, pero también blanda y con huecos que permiten la interacción del público".

Catalina Schliebener (1980, egresada de la Universidad Arcis), ganó el tercer lugar con la fotografía "Super Niños".

Jurado

En la versión 2006 dirimieron la artista Bruna Truffa, la periodista Carolina Lara, el artista y profesor de la UC, Hernán Miranda y crítica Gema Swinburn, en representación del Banco Santander-Santiago.




Lennon, Maureen, Creadores del bicentenario, Diario El Mercurio, Santiago

martes, 21 de junio de 2005

martes, 14 de septiembre de 2004

Artista triturador pone sus armas al servicio del público



Vilches, María José, Artista triturador pone sus armas al servicio del público, Diario Las Últimas Noticias, Santiago, martes 14 de septiembre, 2004.



domingo, 12 de septiembre de 2004

Absurdo a diario

Más que una instalación, se trata de la escenografía para un montaje en el que los visitantes están llamados a ser protagonistas. "Medidas transitorias" muestra una obra inmaterial, mezcla de performance e instalación que rechaza el fetiche del objeto de arte.

Es un absurdo. Algo así como una recreación del mito de Sísifo que carga una pesada roca sólo para verla caer. Los visitantes trituran páginas de diario mientras restauradores profesionales ponen toda su técnica y esfuerzo en reconstituir originales que luego dejan a merced de ese público que puede volverlos fragmentos. Es un absurdo, o más bien una escenificación de éste, que lleva por título "Medidas transitorias" y por responsable a Rodrigo Bruna, un artista que advierte que sus obras son ideas que no toca, sino que presta.

La escena transcurre en Galería Gabriela Mistral (Alameda 1381) de lunes a sábado entre las 12 horas, en las que el restaurador se coloca su delantal, y las tres de la tarde, en que lo cuelga. Durante el resto del día, la muestra es una latencia de obra, que como su nombre evidencia, juega con lo efímero y cambiante. Fardos de papeles apilados contra la pared, páginas de diario intactas o fragmentadas en decenas que llevan la huella de su reconstitución, dos máquinas trituradoras de papel y un escritorio empotrado en una de las columnas de la galería donde quedan restos de esa manualidad absurda. Puede verse como una instalación, pero tiene más de escenografía de un montaje en el que el mismo público es protagonista. Se espera que él llegue con los diarios que son materia prima de esta narrativa, que luego los triture en las máquinas dispuestas para ello y que si el entusiasmo le alcanza se siente en el escritorio junto al restaurador e intente recomponer las noticias frescas de días pasados. Del espectador se espera casi todo, esa es la apuesta, el riesgo y el atractivo de ser parte de este absurdo proceso de medidas transitorias.

Obra para todos
- En tus trabajos, desde la serie "Reconfiguraciones domésticas" hasta tu último montaje "108 Puzzlespiele" en el Museo de Arte Contemporáneo, has involucrado activamente a asistentes y espectadores. ¿Cuál es el móvil? ¿Lograr una socialización de tus obras?

"Sí, claro. Me interesa que la gente se involucre en lo que es un proceso, ver cómo funciona eso porque es algo bastante experimental y difícil de controlar. En México hice una muestra en la que pegué platos en la pared y ponía un martillo para que los visitantes fueran rompiendo los platos según los días que pasaban de la muestra".

"Funcionó, pero era difícil porque a veces se entusiasmaban demasiado y rompían todos los platos. Me interesa eso, las obras que, digamos, incluyen al espectador y toman riesgos; después ves cómo funcionan".

-¿Buscas que el espectador se involucre y "entienda" mientras participa?

"Lo que pasa es que siempre se dice que no se pueden entender algunas obras si no manejas los referentes. Acá tienes que entender algunas cosas, pero ya participar te pone en otra posición. Y luego hay gente que te sorprende con las interpretaciones porque da con puntos centrales sin leer el catálogo y sin tener una formación estética. Uno no tiene por qué subestimar al espectador".

El artista como director
Bruna opera más como un director de orquesta que como un artista visual. De hecho afirma que buscó liberarse de los prejuicios visuales. Que pensó mucho en cómo hacer estéticos los kilos de Mercurios apilados, pero que finalmente optó por esa visión natural no estetizada que prima en la galería. Los apiló a un lado. A él le interesa la idea y su trabajo es ponerla a funcionar, diagramar el sistema.

Hace unos tres meses Bruna estuvo interfiriendo los sistemas de correo postal con su proyecto "108 Puzzlespiele" que consistió en el envío de 108 puzzles desde Düsseldorf, donde el artista se encontraba estudiando, a Santiago, donde 108 mujeres debieron armarlos y depositarlos en el MAC. Después de ires y venires, puzzles perdidos cruzando el Atlántico y coordinaciones colectivas varias, se armó una instalación en el museo donde los puzzles hechos en base a fotografías de demoliciones en Alemania se agruparon cromáticamente. Pero lo que contaba era la coordinación de esfuerzos femeninos, y un video que mostraba cadenas de mujeres en la reconstrucción de Alemania lo atestiguaba. Bruna sólo había armado el sistema, prestado la idea.

-Cada vez aparece como menos importante la obra material, o si se quiere, el objeto.

"Sí, pero siempre ha sido un poco así. Sólo tengo registro de mis trabajos anteriores, no tengo nada de 'obra' de mis muestras anteriores".

-Pero ahora es más radical, es una obra desmaterializada.

"Lo que pasa es que me interesa el proceso. Creo que cada vez se están empezando a valorar más los procesos productivos, por eso se vuelven importantes los primeros bocetos de los artistas, porque ahí se ve cómo se construye la obra de después. Ahora los dibujos de Da Vinci se exhiben en los museos con la misma importancia que las obras acabadas. Acá el proceso es lo importante, pero la verdadera obra es la idea, que está antes".

La idea se evidencia como una obra paradójica y circular donde hay una narrativa que pone en marcha el visitante. Un círculo de colaboración, destrucción y reconstrucción que recuerda esa máxima de Lavoisier que nos sorprende de niños: "La materia no se crea ni se destruye sólo se transforma". Rodrigo Bruna invita a experimentarlo, a ver pasar el tiempo cortando la materia y discutir si es un absurdo a diario o sólo de diario.

Convocatoria año 2005
La Galería Gabriela Mistral, dependiente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, acaba de abrir su convocatoria para el 2005. Las bases, disponibles en www.artesvisuales.cl, están destinadas a acoger proyectos de exhibición de artistas y curadores chilenos o extranjeros residentes en el país, que sigan la línea curatorial de la galería en su énfasis por trabajos de vertiente investigativa y crítica en cuanto a soportes y contenidos. Como novedad se anunció que se favorecerán los proyectos que contemplen cruces interdisciplinarios ya sea entre áreas artísticas o con áreas de investigación de las ciencias sociales o científicas.

García, Macarena, Absurdo a diario, Diario El Mercurio, Santiago, domingo 12 de septiembre, 2004.




sábado, 3 de julio de 2004

Un montaje con tesón femenino


El montaje "108 puzzlespiele", de Rodrigo Bruna, goza de algunas distancias respecto al concepto común de "obra", donde sólo un autor incide directamente en el proceso creativo. Primero: el artista está en Alemania y la realización del proyecto es un trabajo por encargo. Segundo: en la realización del proyecto participan 108 mujeres, más la fotógrafa y productora Rosa Miranda, que se ha encargado de coordinar tantos esfuerzos.
Por esto, durante ayer y hoy desfilarán por el Museo de Artes Contemporáneo (Parque Forestal s/n) profesoras, vendedoras, artistas visuales, doctoras, abogadas, actrices, empresarias, estudiantes y una variedad de mujeres que no irán precisamente a ver la instalación, sino a construirla: el autor residente en Düsseldorf les encomendó a cada una realizar un puzzle in situ, juegos hechos a partir de imágenes de demoliciones sacadas por él en la ciudad alemana.

"Ellas tuvieron como principal tarea armar y, posteriormente, montar estos puzzles en el piso de la sala a partir de una estructura compuesta por tres figuras irregulares. Por medio de la estructura se reconstruyó paulatinamente una gran imagen fragmentada y abstracta de estos sitios en proceso de demolición", explica Bruna.

Como una forma de graficar las fases de este proyecto, se dispusieron además en los muros de la sala, tanto los sobres de envío como las cajas de empaque de cada puzzle.

Trabajo colectivo
El proyecto partió de un hecho que llamó la atención del autor por su potencia histórico-social, y del que habrá registros fílmicos durante la exhibición. Explica Bruna: "La concepción del actual proyecto se origina en un pasaje de la historia de Alemania posterior a la II Guerra Mundial, donde el trabajo de reconstrucción fue emprendido por un grupo de mujeres que constituyeron la fuerza de trabajo ante el escaso número de hombres existentes. El trabajo colectivo no consideró la condición social, ante lo cual fue normal ver en las calles a la esposa de un alcalde codo a codo con la mujer de un obrero", agrega el artista.

"Esto último es citado en el actual trabajo, a partir de un grupo heterogéneo de mujeres chilenas, que aceptaron desinteresadamente participar", explica.

Entonces, en el proyecto hay referencias tanto a este gesto de tesón femenino como a la idea del escombro "como resultado de acciones destructivas originadas por el afán de progreso que experimentan nuestras sociedades". Juego y tragedia, el esfuerzo por reconstruir la historia y la presencia de la mujer en estas escenas, son lugares que alojan en el montaje que se inaugura hoy en el edificio del Parque Forestal.

"108 puzzlespiele" es ya el tercer proyecto que Bruna realiza junto a la artista Rosa Miranda. Antes fueron "Kastrophe" I y II, presentados simultáneamente en los Museos de Arte Contemporáneo de Santiago y Valdivia. El artista no estará en la actual inauguración: "Creo que esto indirectamente fortalece la idea de ser un proyecto a distancia. Confieso que nunca he visto estos montajes en directo, sólo a través de la documentación que posteriormente se me ha enviado. Es una sensación muy especial ver cómo una idea se transforma en una obra en manos de terceros", declara el artista.

ITINERARIO

RODRIGO BRUNA integra la generación emergente en Chile durante los 90, desarrollando una visualidad inédita desde un trabajo objetual y crítico frente al lenguaje del arte.

Lara, Carolina, Un montaje con tesón femenino, Diario El Mercurio, Santiago, sábado 3 de julio, 2004.




jueves, 7 de diciembre de 2000

Discursos interrumpidos


En forma experimental se complementan las obras de Antonio Becerro, Mario Navarro y Rodrigo Bruna, hasta el próximo 27, en Balmaceda 1215.Un nuevo laboratorio de arte propone para terminar el año la Corporación Balmaceda 1215, con la idea de poner a dialogar discursividades visuales que no han estado en contacto antes. Los artistas Antonio Becerro, Mario Navarro y Rodrigo Bruna asumieron este desafío en una práctica netamente experimental. Así nació "Parásito", una muestra colectiva que estará hasta el 27 de diciembre en ese espacio y cuya estructura radica en obras individuales funcionando como eje, engarzadas por otras más pequeñas, que intervienen, se inmiscuyen, se acoplan a las primeras.

En el caso de Antonio Becerro, hay un desplazamiento al espacio galerístico del lenguaje callejero de rayados y graffitis, conformando una poética espontánea en torno al Sagrado Corazón, símbolo de la religiosidad popular chilena. Las rayas, las palabras, los textos fragmentarios surgen en la tela como producto de la limpieza del pincel, del ensayo pictórico. Enfrentado al muro, un perro callejero sometido a su ya característico proceso de taxidermia, herido, maltratado y cuya anatomía pone en jaque al espectador. El sello del autor está instalado en otro muro, en forma aislada, como elemento parasitario respecto de las obras con las cuales comparte este espacio:

"Dispuse como contorno de este sello unas moscas secas, seleccionadas; moscas que consumen los cadáveres. Lo que busco con la taxidermia es cambiar la naturaleza de las cosas, intervenir la realidad haciéndola más real aún. Y el grafitti también, además de lo contestatario, tiene una gráfica especial, un dibujo que interviene, cambia los códigos. Lograr reunir el plano en la pintura, el volumen en el animal y la poesía callejera es lo que siempre he buscado", señala Becerro.

Mario Navarro plantea su trabajo, "The new ideal line", como fin de un proceso cuya esencia contiene esa misma connotación: la de elaborar paso a paso una visualidad apuntando a objetivos, a finalidades en cierta medida utópicos, que no se completan. Así, su obra se convierte en un permanente aparecer y desaparecer, constituido en un discurso que otorga tanta importancia al bosquejo como a la obra mayor. La idea de fondo es cruzar transversalmente el ámbito de las artes visuales, desarticular la verticalidad de los paradigmas estéticos, ya sea emplazándose en espacios institucionales- como el Museo de Bellas Artes, en la tercera etapa de "Chile. 100 años"- , o en lugares más deficitarios y alternativos, como esta galería.

"Estoy presentando un mural-pizarrón con un dibujo en tiza, no fijado al muro. La obra es táctil y con el paso de los días, está destinada a ir borrándose. Mi quehacer no busca un desarrollo rectilíneo; el trabajo mismo genera un intercambio de instancias donde no se puede separar lo definitivo de lo intermediario. Estoy cercano al dibujo por su carácter intermediario, flotante, flexible. Pero en ese lenguaje plano, vuelco toda mi fascinación por la disposición de las cosas, por los objetos y su desplazamiento".

Integrando una de las tendencias visibles en la nueva discursividad visual, Rodrigo Bruna hace su propia lectura del drama histórico nacional, que en su caso surge de una inquietud por el mundo doméstico. Esta es la cuarta parte de un proyecto organizado en base a informes de dueñas de casa que fueron víctima de desaparición y/o muerte durante el gobierno militar. El artista confronta el ritmo circular y rutinario del quehacer hogareño - tareas en las que estaban sumidas al momento de su deceso- con el tiempo de la historia, el tiempo magnánimo de la narración irrumpiendo en aquella letanía cotidiana.

"Toda esta información es producto de un residuo y me interesa buscar la forma de reconfigurarlo. Mi generación, que no vivió directamente estos procesos, necesita rearmar los relatos y hacer las lecturas propias. En ese sentido, busco la consistencia del discurso, aún cuando esto implique perder cobertura. Hay mucha gente que dice "ese tema está agotado". Pero este tema da para mucho más. Lo mío no es denuncia; en estas instalaciones de elementos, de poéticas y códigos domésticos, propongo reconstruir la memoria desde varias direcciones, no sólo desde los grandes acontecimientos (una narración que también está trunca), sino desde el cotidiano, desde lo que vivió cada persona" .

El proyecto "Reconfiguraciones domésticas" fue planteado como un microcircuito dentro del circuito: cada etapa ha ocupado una galería, construyendo una dicursividad fluida. En marzo se publicará el catálogo que registra todo el proceso de confección de obra, las etapas del montaje y del desmontaje.


Cárdenas, Elisa, Discursos interrumpidos, Diario El Mercurio, Santiago, jueves 7 de diciembre, 2000.